Recogen alimentos de la feria y las venden para sobrevivir: Las consecuencias de la inflación en Chile

Recogen alimentos de la feria y las venden para sobrevivir: Las consecuencias de la inflación en Chile

  • Por Ana María Lizana / Felipe Vicencio

¿Qué pasó?

Con los altos índices de inflación en el país, el bolsillo de los chilenos ha sufrido más de lo esperado, llegando a tomar medidas extremas. Una de ellas es vivir de los alimentos desechados en ferias y centrales de abastecimiento que, hoy en día, es la realidad de muchas personas.

Esa es la historia de Angie Castaño, quien llegó de Colombia hace tan solo seis semanas a nuestro país. Con la promesa de un mejor provenir, acabó recogiendo comida en ferias libres para poder llevar el sustento a su hogar. Lo que recoge, lo vende y lo que no, lo consume.

"Yo lo primero que hago es vender. Vendo dulces porque en este momento no tengo empleo. Alcanzo a comprar algunas cosas en la feria, lo que vea que está económico y lo otro es lo que consigo en la calle", menciona la mujer.

En Chile, todo ha subido, desde el aceite, el pan, el combustible, la vivienda, hasta algunas frutas y hortalizas. Estos niveles de inflación no se habían registrado en 30 años y 10,5% es el IPC acumulado en los últimos 12 meses, estando entre los 25 países que más están sufriendo con el alza de precios.

Todo por necesidad

Consultada por el motivo que hace esto, su respuesta es clara: necesidad. La canasta básica ha subido enormemente, lo que le ha dificultado poder estirar el dinero: "Todo está muy caro y cada día sube más, menos el sueldo".

Y es que si bien esta ha sido una práctica que lleva décadas, en tiempos de estallido social, pandemia y ahora la inflación y el alto costo de la vida, es un panorama que se repite para muchas familias.

Para Emma Barrientos, dirigenta de la feria La Unión de La Florida, es una situación lamentable: "Me llama la atención y me da un poquito de melancolía de ver que la gente no tenga la capacidad de solventar todas sus necesidades básicas como la alimentación".

Aquello, para Angie Castaño, es su diario vivir y aun teniendo estudios, una carrera y una vida, acabó en las ferias recogiendo comida: "Jamás pensé tener que hacer esto la verdad. Yo tenía un sueldo fijo, tengo una buena carrera. Trabajaba con niños con síndrome de Down, con personas de tercera edad, soy físico terapeuta, tengo cursos de enfermería, de inyectología" y que el hecho de "buscar un mejor futuro, el famoso parecido sueño americano me tiene acá".

Cesantía y pobreza

Para los encargados de las ferias libres, es una situación preocupante, más considerando que son personas que están cesantes que recurren a estas prácticas para llevar el pan a su familia.

"Hemos visto que ha ido acrecentando la cantidad de personas que viene a solicitar nuestros desechos. Y nos preocupa mucho que se vaya agravando, porque eso es sinónimo de cesantía, es sinónimo de pobreza", indica Froilán Flores, de la confederación de ferias libres.

Al igual que Angie, Julia vive una situación parecida y confiesa no sentir vergüenza sobre lo que hace, ya que "hay que hacerlo, porque uno tiene niños. Aquí se sobrevive".

"Esto no lo hago hace mucho. Es la necesidad porque está todo muy caro. Está difícil la cosa afuera porque antes yo trabajaba como empleada y ahora no puedo trabajar porque ya no hay trabajo", asegura y que al recoger comida, puede ahorrar hasta 30 mil pesos.

Desperdicio de alimentos

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ONUAA, o más conocida como FAO, entrega datos preocupantes. En un año, se desperdician cerca de 1.300 millones de toneladas de alimentos, cifra que es suficiente par alimentar a 2 mil millones de personas: la población de África y América Latina, en resumen.

Darío Contreras, un activista y creador de maifud.cl vive de cerca esta realidad, quien busca fomentar que estos alimentos desperdiciados, lleguen a buen uso y no en la basura: "La primera vez que yo fui a rescatar alimentos a la feria fue muy chocante por recoger algo del piso".

Pero, pese a ello, remarca que "es comida que está en perfecto estado y solamente tiene un poco de tierra, que se cayó al suelo. Si se lava bien y se desinfecta, no tiene ningún problema. Es importante es que la gente no sienta vergüenza de rescatar alimentos. Es mejor que ese recurso natural sea aprovechado y no tirado a la basura".

Por ello, los mismos feriantes son los que agrupan estos alimentos en buen estado, los que son repartidos a comunidades vulnerables cercanas a la feria de origen, un proyecto donde participan La Florida, Elige Vivir Sano y la Fundación Trama Humana, pudiendo ayudar a personas en situación vulnerable.

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