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Está en las heces de los gatos: Infecciones por bacteria Toxoplasma gondii podrían hacernos más atractivos

  • Por Monserrat Saavedra

Se estima que las infecciones con Toxoplasma gondii son de las más frecuentes en las personas, de hecho se cree que se podría detectar en el 30 y el 50% de la población mundial. Este parásito, además de tener una exitosa diseminación, podría hacer a los humanos más atractivos, según un nuevo estudio

Esta bacteria se encuentra en las heces de los gatos, también puede ser transmitida por el contacto con alimentos contaminados y en relaciones sexuales con las personas infectadas. 

Una vez en el organismo humano, el toxoplasma disfruta de la comodidad de las retinas (tejido sensible a la luz en el lado posterior del globo ocular), generando cicatrices permanentes. Pero el nuevo estudio indica que el parásito tendría un poder mayor y podría modificar nuestras características físicas.

¿Por qué nos haría más atractivos?

Según los científicos, esta sería una de las habilidades de supervivencia de la bacteria. Es que este tipo de parásitos busca mejorar a sus huéspedes para poder esparcirse por más sujetos. 

Como una de las formas de infección es a través de las relaciones sexuales, el éxito para la diseminación de la bacteria, depende del tuyo con tus parejas. 

"Si los parásitos disminuyen la salud y el atractivo de un huésped hasta el punto de que encontrar pareja se hace casi imposible, el parásito disminuiría sus probabilidades de reproducirse y pasar a la siguiente generación", escribieron los investigadores.

Esta idea no es tan alocada como podrías creer. Anteriormente, se identificó que en ratones, el parásito genera que los machos parezcan más atractivos y deseables como parejas de reproducción para las hembras.

"Es posible que las interacciones aparentemente no patológicas y potencialmente beneficiosas entre T. gondii y algunos de sus huéspedes intermedios, como las ratas y los humanos, sean el resultado de estrategias coevolutivas que benefician, o al menos no perjudican, la aptitud tanto del parásito como del huésped", comentaron en el documento.

¿Cómo lo demostraron? 

Los investigadores trabajaron con 35 sujetos infectados y 178 personas sanas. A ambos grupos se les tomaron fotografías y se midieron fenotipos considerados "objetivamente" atractivos y además tomaron en cuenta su percepción personal de belleza. 

Así fue como determinaron que en quienes se encuentra el parásito, además, se pueden identificar rasgos más simétricos y mujeres con un índice de masa corporal más bajo. 

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