Hospital Clínico U. de Chile retoma cirugía que mejora calidad de vida de pacientes con Parkinson
- Por Francisca Mieres
¿Qué pasó?
Tras cerca de seis años sin realizar este procedimiento, el Hospital Clínico de la Universidad de Chile volvió a implementar la cirugía de estimulación cerebral profunda para pacientes con Parkinson cuyos síntomas no logran ser controlados adecuadamente con medicamentos.
La intervención utiliza electrodos conectados a un neuroestimulador, similar a un marcapasos, que envía impulsos eléctricos para modular la actividad cerebral y reducir síntomas como temblores, rigidez y movimientos involuntarios.
El procedimiento había dejado de realizarse durante cerca de seis años debido, entre otros factores, al alto costo de los dispositivos. Sin embargo, el centro logró gestionar el financiamiento necesario para retomar estas intervenciones y entregar una nueva alternativa a pacientes seleccionados.
Ir a la siguiente notaEl profesor Dr. Marcos Baabor, jefe de los servicios de Neurología y Neurocirugía del Hospital Clínico Universidad de Chile, destacó el impacto que puede generar esta cirugía en la vida cotidiana de quienes padecen la enfermedad.
“Uno ve un cambio inmediato e increíble en la vida de los pacientes. Hay quienes no podían tragar ni los medicamentos; tenían un gran problema de deglución: ahora con la función estimuladora comen de todo”, señaló.
La enfermedad de Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente después del Alzheimer y afecta aproximadamente al 3% de las personas mayores de 65 años. Si bien no tiene cura, existen tratamientos que permiten controlar sus síntomas y preservar la autonomía.
Una alternativa ajustable
A diferencia de las antiguas cirugías lesionales, que destruían de manera permanente determinadas zonas del cerebro, la estimulación cerebral profunda permite modular su actividad mediante impulsos eléctricos. Además, el dispositivo puede ser ajustado posteriormente de acuerdo con la evolución de cada paciente.
La cirugía requiere una planificación precisa y un trabajo multidisciplinario. Tras la instalación de los electrodos, el neuroestimulador se activa entre 15 y 20 días después, iniciándose un proceso de ajustes realizado por el equipo de Neurología.
Para el Dr. Baabor, el retorno de esta técnica también abre nuevas posibilidades para el desarrollo de la neurocirugía funcional y la investigación en Chile, con potencial para explorar en el futuro tratamientos para otras patologías, como la epilepsia y las adicciones.