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"Los pobres están condenados a no lograr cosas": La historia de la vendedora que llegó a rectora

  • Por Meganoticias

A través de la plataforma Twitter, Pablo Sáez relató la historia de su madre, la profesora Elisa Araya Cortés, quien fue elegida como la nueva rectora en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE).

"Mi vieja vendió helados en la micro mientras iba a la U, cuando nací vivíamos allegados donde mi abuela y como no había plata fuimos declarados indigentes para el parto", comenzó escribiendo Saéz, sin pensar que la emotiva historia se volvería viral en la red social.

En la misma línea, continuó orgulloso en el post que hoy alcanza más de 50 mil "me gusta".

"Se ganó una beca y trabajó limpiando wc's mientras hacía su PhD. Hoy fue electa como rectora de la UMCE", sentenció el joven. 

"Qué dijo la mujer"

En conversación con Meganoticias Alerta, Araya contó al periodista Rodrigo Sepúlveda que le sorprendió la reacción que generó el post de su hijo. Sin embargo, lo que más llamó su atención fue el hecho de que "sea tan extraordinario que alguien como yo, que viene de la pobreza, llegue a rectora".

Destacó que "eso habla de que nuestro país es tremendamente injusto. En este minuto se están perdiendo montones de talentos a causa de la pobreza y la falta de oportunidades". 

"Que la gente se sorprenda que alguien siendo pobre pueda lograr cosas, es porque los pobres están condenados a no lograrlas, yo diría que ese es el mensaje", argumentó.

Según las palabras de la destacada profesora de Educación Física, el país necesita una educación pública gratuita y de calidad para moverse hacia el desarrollo.

"Hay que aprovechar la conversación que se va a instalar a propósito de la Nueva Constitución para declarar la educación como un derecho", sostuvo.

El camino para ser rectora

La docente nació en un hogar de pocos recursos, su madre era modista y su padre un obrero, ninguno de los dos tuvo la posibilidad de completar su escolaridad. Aun así, contó que en su casa siempre había libros, de hecho su padre le leía un cuento todas las noches por lo que se familiarizó tempranamente con la lectura.

Cuando terminó la enseñanza media, sus padres le dijeron que no podían seguir apoyándola económicamente. "Hasta aquí llegamos nosotros, esa fue la frase", recordó.

Sin embargo, ella trabajó en diversas áreas para juntar dinero e ir a la universidad. Así, realizó oficios como vendedora de telas, helados y haciendo aseo.

Al respecto, Elisa subrayó lo positivo de contar su historia: "Hoy día hay muchas Elisas Arayas en las universidades y en los colegios, lo que quiero decir es que hay muchas personas como yo y no hay necesidad de que uno tenga que sacrificar tanto esfuerzo".

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