Mauricio Morales y Cadem: "Si el gobierno insiste en discutir todas las reformas al mismo tiempo, está condenado"

  • Por Mauricio Morales, académico Universidad de Talca

El académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, analiza los resultados de la Encuesta Plaza Pública de Cadem con respecto al grado de aprobación del Presidente Gabriel Boric y también sobre las opciones que se barajan para contar con una Nueva Constitución o reformar la actual. Su análisis es el siguiente:

El gobierno del Presidente Boric exhibe cifras decepcionantes. A pesar del cambio de gabinete y de mayores cuotas de poder para el PS y el PPD, la aprobación apenas alcanza un 33%, cifra que coincide con su mínimo histórico.

Lo que se viene para el gobierno es tanto o más complejo que el fracaso del proceso constitucional. En 2023 Chile entrará en recesión, el Banco Mundial estima que será el país con el peor desempeño económico de la región, el alza en el precio de los alimentos no da tregua, y no hay muchas expectativas respecto a una reducción significativa del desempleo.

En ese contexto el gobierno pretende discutir una reforma tributaria, rebajar la jornada laboral a 40 horas, y empujar una reforma previsional que incremente la cotización con cargo al empleador de un 6% adicional. La pregunta es si estas reformas, en el contexto de un proceso constituyente y de crisis económica, se pueden realizar de manera exitosa.

Todo hace pensar que no, pues además el gobierno no tiene mayoría en el Congreso y enfrenta una inédita crisis de orden público. La ciudadanía exige resultados inmediatos.

Entonces, si el gobierno insiste en discutir todas las reformas al mismo tiempo, está condenado al fracaso. La prioridad es orden público y es ahí en que debiese concentrar sus esfuerzos, junto con tratar de sacar a flote el país en medio de la recesión. Enredarse en reformas que igual deberán ser discutidas posteriormente cuando se apruebe la nueva Constitución, no tiene mucho sentido.

El gobierno ofrece una agenda reformista, y la ciudadanía demanda un gobierno de acción y resultados.
Respecto al proceso constituyente, el rechazo a la elite política es demoledor.

La encuesta muestra que en caso de que la nueva Convención sea integrada por expertos, hay resistencia a la incorporación de ex parlamentarios, ex ministros de la Corte Suprema, ex presidentes de la República. Todo lo que diga “ex” equivale a un rechazo casi automático por parte de los encuestados.

Por el contrario, se valora a expertos, académicos sin militancia partidista, economistas, y representantes de organizaciones sociales. Hasta ahora, la mesa de negociaciones entre los partidos no ha abordado formalmente la inclusión de expertos.

Todo se ha desarrollado bajo las reglas partidistas. Por eso mismo, los negociadores debiesen ser especialmente cuidadosos para leer a la opinión pública. Sólo un 10% quiere que la Nueva Constitución sea redactada por los congresistas.

Sin embargo, esos congresistas y los representantes de partidos están definiendo los principios constitucionales que, en la práctica, son las bases institucionales de la república. Para decirlo más en fácil, la nueva Constitución ya está siendo escrita, pero no por los ciudadanos, sino que por los partidos.

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